Cuatro caminatas en las playas del norte (Máncora, Cancas, Cabo Blanco, Vichayito)

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Me encanta caminar por las playas, ver las aves, el paisaje que a veces es desértico y a veces lleno de casas, algunas con hoteles y casonas de lujo y otras pequeñas e humildes casitas de pescadores. Me encanta ver la vida a la orilla del mar, los gallinazos, las tijeretas, los piqueros, los cangrejos, caminar por los muelles de pescadores para ver su pesca del día y conversar con ellos, en fin, me gusta sorprenderme de lo que pueda encontrar. Lamentablemente también me encuentro con nuestra basura que bota el mar, y me recuerda el daño terrible que nos hacemos a nosotros mismos y me impulsa a usar la menor cantidad de plástico.

En fin, no más floro y les cuento las cuatro caminatas que realicé en mi último viaje a Máncora en Octubre 2020, con mi padre y mi hermano. Eso sí, llevar mascarilla y una bolsa ziplock o que tenga cierre para guardarla cuando entren al mar o cuando estén en lugares donde no hay casi nadie. En la mayoría de las rutas (excepto la 4), uno camina solo, de vez en cuando vez a alguien a metros de distancia.

  1. Caminata del Ñuro a Cabo Blanco
  2. Caminata de Punta Sal a Cancas
  3. Caminta de Máncora a Vichayito
  4. Caminata de Playa del Amor hasta el puente de Máncora
  5. Mapa de las caminatas
  6. Bonus

1. Caminata del Ñuro a Cabo Blanco

Fue mi ruta preferida, por su paisaje variado y formaciones rocosas. Comenzamos a caminar desde el muelle de El Ñuro, las playas se veían apacibles, daba ganas de bañarse pero debiamos caminar un poco más, antes que suba la marea y nos impida el paso. Vimos muy pocas construcciones, solo un par de casas muy bonitas, un hotel y unas pirámides solitarias que salen de contexto. En el camino, vimos algunas tortugas muertas, unas recién varadas y otras convirtiéndose en alimento de los gallinazos, la muerte alimentando vida.

Gallinazos en pleno festín de tortuga. Por cierto, ¿ven las pirámides?

A lo lejos veiamos un puente que ingresaba al mar, muy alto y delgado para ser un muelle. Cuando llegamos, parecía en abandono, pedazos de metal se desprendían por el óxido. De suerte nos encontramos con un pescador, quien nos dijo que era la planta desalinizadora de El Ñuro, y que tenía varios años sin funcionar. Algo se malogró y simplemente no se arregló. Una pena, ver tamaña infraestructura olvidada y la comunidad con problemas de abastecimiento de agua.

Caminando por El Ñuro, al fondo se ve el puente de la planta desalinizadora

Pasando la planta, hay un par de cuevitas, luego playas pequeñas con grandes rocas y cangrejos negros en abundancia, que huían de nosotros a medida que avanzabamos. Una vez que cruzamos unas salientes rocosas, a pocos minutos que la marea alta bloquee el paso, llegamos a Playa Las Ánimas, amplia ensenada que se extiende hasta Cabo Blanco. Nos bañamos aquí, el agua muy clara, olas suaves, nadamos felices y tranquilos. La playa para nosotros solos, mi padre, mi hermano y yo; esos lujos que nos da la naturaleza y nuestras ganas de caminar.

Playa Las Ánimas.

Llegamos a Cabo Blanco, una fila de casitas de pescadores frente al mar, pueblo muy pequeño donde el edificio más grande es el Desembarcadero Pesquero Artesanal en plena construcción. Conocida por sus olas grandes y perfectas, que ahora son protegidas por la Ley de Rompientes, la imaginé una playa «brava» para bañarse. Pero me equivoqué completamente, pasando el muelle hay una playa muy tranquila, solo arena, nada de rocas. Las olas me mecían, podía nadar, flotar, ver el piso y mis pies por el agua cristalina. Eso sí, bastante viento, a penas sacaba el cuerpo del agua, me enfriaba en segundos.

Cabo Blanco tiene un malecón pequeño y bonito, con árboles, asientos y un mirador. Solo encontramos un restaurante abierto, el Black Merlin, cuyo segundo piso tiene buena vista a la playa. Comimos Merlín, el pez emblemático de Cabo Blanco, que fue muy conocido por su pesca de altura entre los 50 y 60. En el primer piso del restaurante están las fotos del reconocido escritor Hemingway, una de las figuras que vinieron a pescar grandes ejemplares de merlines y atunes, en aquellos años.

Cabo blanco, vista desde su malecón

Tips importantes:

  • Distancia: 7,5 km aprox.
  • Comenzar la caminata en marea baja. Hay tramos que en marea alta no se pueden cruzar. Chequeen en la tabla de mareas de El Ñuro, para programar el día y hora que piensan ir. Es bueno iniciar una hora antes de la marea baja.
  • Poca gente transita por aquí, pero me pareció bastante seguro.
  • En Cabo Blanco hay más restaurantes en la zona donde está el pueblo, nosotros almorzamos en el malecón.
  • Si llegan muy temprano a El Ñuro, tal vez no encuentren nada abierto como nosotros. Caminamos sin desayuno.
  • De Máncora fuimos a Los Órganos en Epo (por la pandemia sale cada hora y media, es obligatorio el protector facial y el costo fue de 3 soles) y luego un colectivo al Ñuro (15 soles por los tres).
  • De Cabo Blanco hay colectivos que van a El Alto, y de allí en Epo hasta Máncora (5 soles).

2. Caminata de Punta Sal a Cancas (Canoas de Punta Sal)

En esta ruta encontré la playa más tranquila que he disfrutado en el norte. Comenzamos en Punta Sal, con dirección al norte, poco a poco alejándonos de la poca gente que había en Punta Sal. Pasamos el Hotel Decameron y luego sigue un condominio de casas bonitas con sus piscinitas a la entrada. Pasando está una playa hermosa, sin olas, que se llama Playa Punta Sal Chica (según la Guía de Playas del Caminante), donde el mar se veía medio turquesa, y el agua transparente. Aquí nadé hasta que mis dedos se arrugaron. Frente a la playa está el Club Hotel Punta Sal, con lindos bungalows, piscina y que debe ser muy bonito hospedarse allí si se tiene el presupuesto para pagarlo.

Bungalows del Club Hotel Punta Sal, que tiene la mejor playa – a mi parecer – en el norte
Playa Punta Sal Chica, frente al Club Hotel Punta Sal, la mejor playa

Continuamos la caminata, hay un tramo que no hay casas, después comienzan casas de playa modestas, y luego las casitas de los pescadores, algunas muy precarias. Almorzamos en el restaurante El Mirador del Mar, que tiene buena sazón.

El muelle de Cancas me fascinó. Lo visité dos veces. La primera vez en la mañana, encontré el mar turquesa con agua super transparente que permitía ver los peces y muchas tortugas. Las tijereretas abundan y se adueñan de todos los cables y postes. Los pescadores trozaban anguilas, que nunca he comido y me dijeron que eran ricas. La segunda vez, lo visité en la tarde, mucho viento, pero igual se veían las tortugas.

Muelle Cancas

Tips importantes:

  • Distancia: 5,8 km aproximadamente
  • Máncora a Punta Sal: colectivos que parten a la altura del oficina de Cruz del Sur, el costo es 10 soles por pandemia (antes era 5 soles), y son 30 minutos de viaje aproximadamente. Estos colectivos van hasta Cancas.
  • Cancas – Máncora: colectivos, precio 10 soles por persona.

3. Caminata de Máncora a Vichayito

Para mí, lo llamativo de esta caminata fueron las hermosas casas en Pocitas, grandes, de diferentes estilos, todas finamente decoradas rodeadas de jardines. Aunque personalmente no me agrada el césped, porque requiere bastante agua para su mantenimiento, vi algunas (la minoría) que tenían plantas típicas de bosque seco. La caminata la iniciamos en Máncora, pasamos por el muelle, luego Pocitas y llegamos hasta Vichayito. Se puede seguir hasta Los Órganos, pero el hambre nos hizo regresar en mototaxi. Buscamos un restaurante en Vichayito pero solo vimos Rústica y un minimarket.

La tomé entre Pocitas y Vichayito. Olvidé tomar fotos a las casas que me gustaron, 🙁

Más allá de las hermosas casas, es interesante conocer cómo Las Pocitas, pasó de ser tierras eriazas a una zona residencial para gente de mucho dinero, que a simple vista se ve totalmente desconectada de Máncora. Encontré en internet, el libro «Desarrollo Turístico Neoliberal en Territorios Costeros Frágiles: el caso de Máncora» de Férnandez González Velarde, que resume su investigación y plantea cómo la visión turística traída desde fuera, transformó Las Pocitas:

Páginas 40-41 del libro»Desarrollo Turístico Neoliberal en Territorios Costeros Frágiles: el caso de Máncora«
Entrevista a Mateo Rosas, ex presidente de la Comunidad Campesina de Máncora (1988 -1992), realizada en en el 2011. Página 41 del libro Desarrollo Turístico Neoliberal en Territorios Costeros Frágiles: el caso de Máncora

Tips:

  • Distancia: 7 km aprox.
  • Mototaxi de Vichayito a Máncora nos costó 15 soles

4. Caminata de Playa del Amor hasta el puente de Máncora

Perfecta para caminar después de almorzar y bajar la comida. Desde el mercado se puede ir caminando, o tomar una mototaxi hasta la Playa del Amor, ubicada al extremo norte de Máncora, antes de la desembocadura del río. Es el límite seguro, según nos indicó un serenazgo, «más allá es peligroso».

Entrada a Playa del Amor – Máncora

Esta caminata solo es posible en marea baja porque los hoteles están muy cerca del mar, y cuando sube la marea las olas golpean literalmente los muros de contención de los hoteles. Una pena que hayan construido tan cerca, y a diferencia de Vichayito o Las Pocitas, donde se puede apreciar las casas y hoteles (hay obras arquitectónicas hermosas) y permite caminar en todo momento, se ve puro concreto diseñado para protegerse del mar. En Máncora la playa ha sido partida por las construcciones.

De Playa del Amor a Máncora, antes que suba la marea

Tips:

  • Distancia: 1,6 km aprox.
  • Restaurantes en Máncora: La Meche, comida muy rica y bien servida, solo platos a la carta, entre 20 a 35 soles. Mónica, restaurante de menú económico con buena sazón, precio de menú 6.5 soles. En Mónica, me encantaba cambiar el arroz por plátanos fritos.
  • También pueden almorzar en el Mercado, pero cierra los domingos.

Mapa de la caminatas

Bonus: Más caminatas en Playas del Norte

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